viernes, 14 de noviembre de 2008

0neuronas
En un hormiguero el orden es lo más importante. Si cada hormiga hace lo que la da la gana, al final, la cosa se vuelve un desastre. Desastre, lío, descontrol... CAOS! Y bueno, luego pasa lo de siempre, que hay 3 ó 4 hormigas gilipollas que insisten en querer hacer bien las cosas, pero como las demás hormigas son una inútiles o unas hagoloquemedalaganaypunto... Pues tenemos que esas 3 ó 4 hormigas gilipollas acaban queriéndose ir a otro hormiguero.
Le dice la Hormiga Reina a una de las 3 ó 4 hormigas gilipollas: "Coño, me acabo de dar cuenta de una cosa, lo poquito que funciona en este hormiguero tan desordenao ES GRACIAS A VOSOTRAS!". Po zí, como decía el jorobao mariquita. ¿Y qué?, como digo yo...
Al final, las chunguísimas hormigas torpes y las haréloquemesalgademispartes van a su bola y las 3 ó 4 hormigas gilipollas siguen (y seguirán) jodiditas.

2 comentarios:

DeZeta dijo...

Insisto, las hormigas gilipollas pueden probar a usar sus alas sin vender su alma al diablo. El resto es conformismo....o hipoteca.

La Miss dijo...

Las hormigas gilipollas se hipotecan, también están las 4 hormigas listas que viven libremente detrás de algo y por último el gran grupo: las hormigas mediocres. Este es claramente el grupo numeroso, ahí está la cuestión.

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