0neuronas
“¡Qué más da! Todo vale, tío, sí, y del que menos te lo esperas es quien, precisamente, más te la clava”.
Y por si no te habías enterado, el hombre sigue siendo un lobo para el hombre y toda una retahíla enorme de tópicos que si los suelto todos aquí juntos voy a parecer un futbolista en rueda de prensa tras un partido.
En una selva oscurísima donde impera una cruel, feroz y sanguinaria ley del más fuerte van quedando cadáveres al paso de ciertos depredadores que, claro, no pierden ni una milésima de segundo en pararse a mirar a su alrededor. “¿Pa qué?”.
Mirar a los ojos a la gente es un ejercicio en peligro de extinción. Ahora lo que se lleva es ir al Centro Wellness y salir mirando el ombligo de uno mismo y atusándose el pelito. La gente que te mira a los ojos y se dejan mirar dentro de los suyos empiezan a ser pocos, muy pocos, poquísimos. Cada vez hay más personajes que escudándose en un papelito, tras un monitor o incluso tras una corbata se convierten en escurridizas criaturillas, con no poco poder a veces, por cierto.
“A ti lo que te pasa es que eres un pesimista, un derrotista y un catastrofista”. Eso. Todos los “istas” que quieras pero llevo razón.
Y ya sé que esto es lo que hay.
Pero, al menos, déjame quejarme. Coño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario